Quibdó se encuentra ubicado en el departamento del Choco siendo su capital, es parte del pacifico Colombiano, sus coordenadas son 5°41´44"N 76°38´59"W, limita por el norte con el municipio del Medio Atrato, por el nororiente con el departamento del Antioquia, por el sur con los municipios de Río Quito y Lloró, por el oriente con El Carmen de Atrato, por el occidente con el Alto Baudó.
Su temperatura promedio es de 28° C, es uno de los lugares en el mundo con mayor precipitación.
Los tesoros arquitectónicos a continuación hacen parte de los atractivos con los que cuenta la ciudad.
Alrededor de 1912,cuando Quibdó sólo tenía entre 15 y 20 mil habitantes, que vivían en siete calles y cuatro carreras, sin ningún pavimento, donde se imponían las casas de techos de paja y paredes de palma.
Más por razones económicas y del auge del comercio, se originó el crecimiento de la ciudad y la aparición de nuevas formas arquitectónicas. Una incipiente cuadrícula, que tomó la plaza central como referencia, permitió que tres calles se extendieran en forma irregular hacia el sur. Las calles El Puerto, El comercio y Larga, avanzaron paralelas al río Atrato, convertido en vía principal de comunicación por el auge comercial y la aparición de la navegación a vapor. nLa llegada de comerciantes procedentes de ciudades vecinas, especialmente de Cartagena, empezó a transformar el paisaje y la cotidianidad de los habitantes de Quibdó. Al lado de las casas de horcones, cañas y techos de paja que le imprimían al lugar características de campamento minero, aparecieron las de madera aserrada, cubiertas de zinc. Al finalizar el siglo, los comerciantes, que constituían la clase privilegiada, tenían sus viviendas en la Calle El Puerto, conocida hoy como la calle Primera. En sus casas empezó a notarse la influencia de la arquitectura colonial de Cartagena, con portales en madera torneada, repisas y molduras, fachadas con puertas y ventanas de gran tamaño, y construcciones de dos pisos, a las que hoy se hace referencia como arquitectura colonial de Quibdó.
La arquitectura en madera heredada del siglo XIX, fue enriquecida en el XX por las élites, que seguían siendo los comerciantes, con la introducción de la arquitectura republicana.
Catedral Francisco de Asís
Es
indudable que al diseño le siguió excelente trabajo de construcción al mando del
hermano Galicia y el grupo de auxiliares que él formó. La perfección del
trabajo y el cuidado del detalle sólo era posible con un excelente trabajo de
carpintería, que permitiera "esculpir" la madera, y poder hacer los
encofrados que moldearan el concreto de acuerdo con el diseño inicial. Luego
del viaje del hermano Galicia a Medellín en 1941, le correspondió a la empresa
constructora con sede en Barranquilla 'Comelis 'en & alcedo' terminar la
obra sin ejecutarla en su totalidad y de acuerdo al diseño inicial; por ejemplo
la ausencia de la torrecilla entre la capilla y el claustro. Aunque se mantuvo
el diseño de vanos se modificó la decoración, apreciándose notablemente la
diferencia entre el primero y el segundo piso, el primero profundamente
decorado, el segundo muy aséptico, reclamando la ira de algunos ciudadanos, por
la ausencia de la decoración. Si la Prefectura (Palacio Episcopal), fue una
obra ecléctica pero contenida, con buen diseño y construcción, no lo fue tanto
la catedral, que se distingue desde el diseño por un delirante popurrí donde
todos los cánones arquitectónicos se rompieron, tal vez en razón de la
formación académica del ingeniero Oscar Castro c., quien en últimas decidió el
diseño que inicialmente planteaba el hermano Galicia.
La
cúpula, imitación de la de Santa María de Flori en Italia, sobresale sobre 12,1
cuerpo principal de dos plantas, chata y rectangular. Señalando un cruce del
transepto y la nave central que no se insinúan en el volumen. Dos largas torres
de cinco tramos a partir del cuerpo principal, con corredores perimetrales abalaustrados,
sostenidos por columnas se superponen desde el piso formando una especie de
orden que se repiten hasta el final de las mismas. Los anteriores elementos no
quedaron en la obra construida ' terminada en 1979, siempre al mando del
ingeniero Castro, que quedó con una profusión de columnas al exterior como al
interior, con una combinación de elementos "clásicos": frontones,
rosetones, columnas con capiteles jónicos, ventanas jimenzadas, en concreto
vaciado y elementos prefabricados: balaustres, calados. Además falsas bóvedas
(en las naves laterales), una bóveda metálica en reemplazo de la cúpula, las
torres de cuerpo y medio del “orden” diseñado, rematadas por unos conos. La
obra se impuso en su emplazamiento, erigiéndose más como símbolo cultural y
religioso que como hecho arquitectónico, Con la catedral se terminan los gustos
clásicos propios del periodo republicano pero concretado en este tardío
eclecticismo.
Palacio Episcopal
El Palacio Episcopal o “el convento” como es conocido, antes de convertirse en patrimonio de la nación pasó por muchos avatares. En 1909 fue construido por los misioneros claretianos una casa de madera a orillas del río Atrato, en el mismo lugar, que los misioneros que los antecedieron en el siglo XVII construían sus campamentos.
En 1913, el convento fue arrasado por las llamas y no quedó nada de la casa de los misioneros. El fuego consumió los archivos y las pertenencias. En los dos años posteriores, fue reconstruido, pero en 1943, en el gran incendió de Quibdó, que consumió la catedral, el convento y gran parte del pueblo, la casa de los misioneros volvió a desaparecer.
Después de pensarlo muy poco y cansados de los incendios, los misioneros claretianos encomendaron la tarea del diseño al catalán Luis Llach Llostera, el arquitecto más destacado en la intendencia de Quibdó. La obra fue ejecutada por Vicente Galicia Arrúe, misionero vasco, que construyó el edificio a partir del diseño original, pero añadiéndole sus propias iniciativas y correcciones.
Traer el cemento y el hierro para la construcción no fue fácil. No sólo porque las vías terrestres desde cualquier parte del país no existían y todo había que hacerlo por el río. Por ejemplo, una vez a la semana acuatizaba en el Atrato un aeroplano, que traía desde el interior a seis pasajeros, que se convertían en espectáculo cada vez que llegaban. La gente creía que el cemento era obra del diablo y decían que traía maldiciones, que quien tocara el cemento quedaba maldito.
La obra se concluyó en 1943, y hoy se puede ver el edificio de dos plantas, de estructura cuadrada y una hermosa fachada de estilo Republicano.
De este período también quedaron como patrimonio histórico el Palacio Episcopal, la cárcel Anayanci, el antiguo hospital San Francisco, hoy colegio Santa Coloma, la Escuela Normal de Varones y casas de comerciantes como Cincoquintas, Casa Tapias, Casa Garcés, Casa Velasco y Casa Cajales, construidas a mediados del siglo XX.
Traer el cemento y el hierro para la construcción no fue fácil. No sólo porque las vías terrestres desde cualquier parte del país no existían y todo había que hacerlo por el río. Por ejemplo, una vez a la semana acuatizaba en el Atrato un aeroplano, que traía desde el interior a seis pasajeros, que se convertían en espectáculo cada vez que llegaban. La gente creía que el cemento era obra del diablo y decían que traía maldiciones, que quien tocara el cemento quedaba maldito.
La obra se concluyó en 1943, y hoy se puede ver el edificio de dos plantas, de estructura cuadrada y una hermosa fachada de estilo Republicano.
De este período también quedaron como patrimonio histórico el Palacio Episcopal, la cárcel Anayanci, el antiguo hospital San Francisco, hoy colegio Santa Coloma, la Escuela Normal de Varones y casas de comerciantes como Cincoquintas, Casa Tapias, Casa Garcés, Casa Velasco y Casa Cajales, construidas a mediados del siglo XX.
Palacio municipal
Dos grandes ingenieros participaron de las obras de Quibdó en el siglo XX, el catalán Luis Llach Lloresta y el hermano claretiano Vicente Galicia. Lloresta le dio un carácter más cosmopolita y europeizante a la ciudad. La primera construcción totalmente en concreto fue La Escuela Modelo, actual Palacio Municipal, en estilo republicano.
Monumento a Cesar Conto
Edificio Banco de la Republica



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